domingo, 6 de julio de 2025

RUBEN DARIO

 


Autora: Guadalupe Garcia Tovar

De espíritu Universal, Rubén Dario nace en Nicaragua, pero su inquieto corazón recorrió el mundo; decia él, que en busca de inspiración... más quien lo conoció supo que fue su trágica historia de carencias afectivas de aquellos años primeros, los que condicionaron su alma en ese incesante deseo de encontrar alivio a su cansado caminar.
 
Periodista, poeta y diplomático, nace el 18 de enero de 1867, nace en León, cuidado por sus tíos abuelos a quienes considero sus padres. De inteligencia precoz, leia a los 3 años y escribe sus primeros versos a los 12 años y al año siguiente, publica su primer poema en un periodico, iniciando su colaboracion con la revista El Ensayo, lo que le ganó el título de el ¨Niño Poeta¨.

De memoria superdotada y de personalidad creativa y jovial fue invitado a declamar y amenizar reuniones en los que conocio personalidades de todos los estratos, llevando una vida social intensa.

En sus inicios, vivio en El Salvador y Chile, donde publico su primer libro de poemas, gracias a su amigo Pedro Toro. En el pais sureño, sus origenes humildes no dejaron de comprarle humillaciones por parte de la aristocracia chilena. Aun asi, hizo grandes amistades en el medio de las artes y las letras.

No tuvo un un gran amor. Las tres fueron importantes en su vida.

Rafaela Contreras, considerada la primera cuentista modernista de Centroamérica, murió a los 23 años dejando un hijo de meses. Esta muerte inesperada potenció los temores de Darío.

Rosario Murillo, su primera novia de adolescencia, le despertó la sensualidad y el erotismo. Después de enviudar, Darío se casó con ella. Fue su segunda esposa y quien además en 1916 lo acompañaría hasta su muerte. Rosario le dio un hijo que falleció de tétanos a las pocas semanas. Darío no lo vio nacer ni morir.

Francisca Sánchez fue su compañera, ya que Darío nunca pudo divorciarse de Rosario. Convivió 16 años con ella y le dio tres hijos, que murieron todavía niños. El cuarto es el único que disfrutó como padre durante siete años. Por falta de recursos no pudo viajar a América con el poeta para acompañarlo en su último viaje. El resto de sus hijos estuvieron en segundo plano. Su obra y el periodismo eran para él lo primero.

Ruben Dario es considerado el poeta de mayor influencia en las letras en español del S.XX, tanto en España como en América y por ello se ganó el titulo de Principe de la Letras Castellanas. Logro en vida el reconocimiento de sus pares como el iniciador del modernismo en la literatura de lengua castellana. Dejó más de 750 crónicas para LA NACION, el diario en el que trabajó 26 años para el diario. Y además 99 cuentos y más de 1300 poemas.

El escritor Vargas Vila afirmaba categóricamente que Rubén Darío tenía en su rostro el signo de todas las razas, corpulento, con manos de marqués, siempre pulcro y elegante. Rubén era callado, tímido, de buen comer y tomar y generoso con los amigos.

Siempre supo bien quién era. La poesía le brotaba y tenía oído musical absoluto y memoria prodigiosa. Al periodismo, le dio todo y  hasta el último día, pero lo que es indiscutible es su obra. 

Renovo la lírica del momento, cultivando los aspectos sensoriales de la poesía: ritmo musical, imágenes, adjetivos. La poesia de Dario es un ser vivo y siempre cambiante a medida que se va complementando su visión del mundo y su angustia existencial.

Aunque estudió con los Jesuitas, fue contradictorio en el plano espiritual. Así se refleja en uno de sus poemas:

SPES

Jesús, incomparable perdonador de injurias,

óyeme; Sembrador de trigo, dame el tierno

pan de tus hostias; dame, contra el sañudo infierno,

una gracia lustral de iras y lujurias.

Dime que este espantoso horror de la agonía

que me obsede, es no más de mi culpa nefanda,

que al morir hallaré la luz de un nuevo día

y que entonces oiré mi «¡Levántate y anda!»


Un crucifijo, regalo de Amado Nervo, fue quien acompaño entre sus manos al Gran Poeta en su lecho de muerte.

A su muerte, el 6 de febrero de 1916, Rubén Dario fue sepultado en la Catedral de León, al pie de la estatua de San Pedro, custodiado por una obra del escultor granadino Jorge Navas cordonero, Un Leon Doliente, presencia y belleza como un símbolo silencioso de conmemoración, que sirven de reflexion y respeto para honrar a aquellos que han partido.




7 dias demoraron su funerales declarado como duelo nacional para Nicaragua; pero era el mundo quien lloraba la partida del genio de lírica moderna.

Francisca Sánchez, su Coneja, como le llamaba de cariño, nos lego 40 años despues de su muerte, su hermoso baúl AZUL(color favorito de Dario); donde acumulo su historia domestica y privada con el poeta en fragmetos de papel... 5,200 documentos guardados con celo y devocion nos permiten ver ese lado de Rubén Dario que solo ella pudo conocer. 




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