Autora: Guadalupe Garcia Tovar
La Juana de las Américas
Conocida como Juana de América, se la considera una de las voces más personales de la lírica hispanoamericana de principios del siglo XX.
Escribio poesía, teatro para niños y algunas obras en prosa. Su primer libro, Las Lenguas de Diamante (1919); causó un profundo impacto por lo inusual de que una mujer no solo se atreviera a escribir con tanta libertad sobre amor y erotismo, sino también por su uso del lenguaje local, marcando un punto de inflexión en la forma de escribir poesía en América.
De la naturaleza extrae símbolos con los que representa la diversidad de emociones e inquietudes humanas, y a la cual apela como un recurso liberador frente a los prejuicios y las normas sociales de un modo tan natural, que mas que simplista, puede considerarse como audacia expresiva.
Estas caracteristicas le valieron la enorme popularidad de que gozó entre sus contemporáneos, quienes en 1929 crearon para ella el título honorífico “Juana de América”.
Un rico cromatismo con
imágenes modernistas y optimistas de la vida, en un lenguaje
sencillo, sin complejidades conceptuales, que redunda en una expresividad
fresca y natural; dio origen a un estilo propio y unico.
En 1935 recibió la
Medalla de Oro de Francisco Pizarro, en el Perú. En 1947 fue elegida miembro de
la Academia Nacional de Letras, con medalla de oro. En el año 1959 le fue
concedido el Gran Premio Nacional de Literatura, que se otorgaba por primera
vez
Su poesía descrita como hipervital, donde se realiza una exaltación de la plenitud de la vida y de la
belleza; utiliza las estructuras formales heredadas de la literatura
española (por ejemplo el soneto, los dísticos, etc.)
La
primera biografía sobre la poeta uruguaya revela el infierno de una mujer
marcada por el talento y la belleza pero desgarrada por la violencia doméstica,
la adicción a la morfina, penurias económicas y un amor prohibido casi en el
crepúsculo de su vida.
"Juana de América", integró con la argentina Alfonsina Storni y la chilena Gabriela Mistral una tríada femenina de escritoras notables del Cono Sur durante la primera mitad del siglo pasado. Pero fue la uruguaya quien mejor combinó belleza con un talento que, aunque desdeñado por compatriotas de la Generación del 45, integrada por escitores Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti, aclamaron poetas de la talla de los españoles Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca.
Diego Fisher, periodista y escritor de su biografia Al Ecuentro de las tres Marias, esta basado en cartas de la escritora, testimonios y documentos. El libro es la travesía amarga de una mujer que, superadas las delicias de la fama y de una belleza que marcó época, vivió atormentada, "cautiva" de su hijo Julio César y enamorada sin futuro, pero correspondida, a los 60 años de un médico argentino de 40 -Eduardo De Robertis- con quien venció un tiempo su dependencia a la morfina.
"Lo que más impresiona es cómo en ese infierno, en ese calvario que vivió fue capaz de crear belleza", afirmó Fischer,
Juana de Ibarbourou, murió en Montevideo el 15 de julio de 1979; tres años después de que decidiera autorrecluirse y clausurar las puertas de su vida al mundo.
Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
como sombras delgadas que se deslizan sobre
las arenas de bronce de la orilla del lago.
Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.
¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!
Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!
¡Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
movidas por la magia de diálogos supremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario